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The Love Bunglers: lecciones de amor y odio

The Love Bunglers: lecciones de amor y odio

La novela gráfica The Love Bunglers (“Chapuzas de amor”) del legendario Jaime Hernandez es una cruda lección sobre uno de los amores más complejos, vulnerables y volubles que hay: el amor familiar.

14 de febrero de 2019
Juan Cárdenas

Amistades, parejas o cualquier otro tipo de amor que uno desarrolle no se compara al nivel de compromiso que implica el amor sanguíneo todavía hoy en día. Uno está prácticamente obligado a amar a sus familiares, eso se da por sentado.

Sin embargo, con el paso del tiempo aprendemos que ese amor puede venir de la mano con los mayores odios jamás conocidos. Todo esto puede parecer normal al entender el nivel de intimidad que la familia significa.

En The Love Bunglers (algo así como Chapuzas de amor), publicado por Fantagraphics Books, Maggie Chascarrillo, la heroína mexico-americana, y uno de los personajes claves en la historia del cómic de Hernández desde Love and Rockets y Locas, sus trabajos más populares, nos lleva a lo más hondo de su vida, y nos muestra lo mundano e intrínseco del amor y del odio.

Por capítulos vemos su vida adulta y niñez en momentos clave, así como los de su familia. Hernandez abre a ratos —y poco— la ventana para asomarnos a la vida de Maggie. Apenas lo suficiente, sin ser morboso o voyeurista, pero sí analítico y condescendiente.

Su trabajo como ilustrador es no menos que perfecto, atinado y expresivo. Simple, con esos trazos gruesos y duros que tan bien le van a la imaginaria latina de sus personajes.

Es evidente el conocimiento que Hernandez tiene de sus personajes a estas alturas y se deja llevar por ellos sin temor, para nuestra suerte.

El amor en esta novela es lo más puro que puede llegar a encontrarse en el género. Sin clichés, sin falsos idealismos, sino realidades y circunstancias. En The Love Bunglers uno puede aprender que las señales del universo muchas veces (si no todas) son solo reflejos de nuestro deseo inconsciente, desesperadamente buscando orden y empatía con una educación obsoleta y sin sentido. Ello no insinúa que el romanticismo no exista, simplemente que debemos aprender a darle el valor apropiado y no idealizar ni dramatizar, lo cual además entre mexicanos y mexico-americanos es casi genético, pero los personajes de Hernandez están ahí para exorcizarlo, y nosotros como lectores podemos aprender al leer y disfrutar de un autor maduro, experimentado, sabio y modesto. El libro es una verdadera obra de arte.

Como novela gráfica también podría funcionar como manual para todo caricaturista y escritor, la forma y tiempos son absolutos, no necesitan nada más. No hace falta ni una viñeta, tampoco sobra ninguna. Los diálogos acompañan exactos, las personalidades de cada personaje están bien construidas y el manejo y desplazamiento del tiempo y del dibujo están elaborados con maestría.

Esta es y no es una novela de amor. Este es y no es un manual para amar y odiar. Esta es una historia ficticia que retrata en punto sobre la realidad. O la dibuja, mejor dicho.

Un libro infaltable para quien encuentra valor en el desamor. Una novela imperdible para quien mira extremos en el amor y el odio. Una guía necesaria para quien suspira con novelas rosas.

Se vale leerlo solo o acompañado.

Twitter: @desautomatas

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