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La importancia de llamarse Isabel II: reseña de La Audiencia

La importancia de llamarse Isabel II: reseña de La Audiencia
Domingo 15 de septiembre de 2019
Autor: Antonio Penella Garza Ramos

La Audiencia, obra de teatro que simula las famosas reuniones privadas de la Reina Isabel II con los primeros ministros de la Gran Bretaña, fue proyectada en El Lunario del Auditorio Nacional los pasados 8 y 9 de septiembre.

Todos los martes, alrededor de las seis de la tarde, Isabel II ha recibido a los quince Primeros Ministros que ha tenido el Reino Unido durante su mandato; esta reunión es uno de los pocos momentos que tienen estas dos figuras de ser libres… no hay cámaras, ni micrófonos, no hay asesores ni servidumbre que pueda filtrar un altercado a la prensa; por lo que esta audiencia, además de definir el rumbo del Commonwealth es, quizá, el único espacio en el que dos figuras políticas, por fin, pueden ser ellos. 

Ahí están. Son los mismos pero con diferente cara. Angustiados, aburridos, nerviosos o dormitantes. Son casi 7 décadas de escuchar solo aquello que les quieren compartir. Sus falsedades o verdades a medias. 

El primero fue imponente…fue la gran consciencia del siglo XX. El hombre que advirtió a la humanidad entera de la peligrosidad de la ideología nacional socialista y del culto a la personalidad. Ya era un anciano, es cierto, pero eso lo hacía sabio, seguro de sí mismo y encantador. 

Aunque usaba bastón insistía en permanecer parado durante toda la reunión. “Así lo marca el protocolo”, señalaba con su voz pausada y clarividente la reconfortaba al mismo tiempo que la reducía al papel de escucha.

El último interpretado es quien la hace bostezar y camina como pato, la víctima de sus alianzas seculares y el que abrió la caja de Pandora y ánimo a la población por abandonar la fastidiosa y burocrática Unión Europea… Él es David Cameron, quien  aceptó reírse de sí mismo y de sus colegas en esta obra que rompió récord de espectadores dentro del programa National Theatre Live. 

Junto a esta obra, el National Theatre Live ha presentado más de 80 puestas en escena que han sido visto por casi 9 millones de personas en 65 países.

“Todos son iguales, llevan la misma corbata”, piensa la también reina de los territorios británicos de ultramar, entre los que se encuentran Antigua y Barbuda, Bahamas, Barbados, Belice, Granada, Jamaica, San Cristóbal y Nieves, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas.

Todos menos Margaret, la de Hierro, la infranqueable, la que, en papel, pudiera entenderla a la perfección, pero se empeña en acabar con su legado en África, en ahogar a los sindicatos, sin importar que, junto a sus líderes, tuvieran que caer los trabajadores. 

Ella, quien también lidia con un esposo que vive a su sombra… con quien compartía edad y que también tenía hijos, aunque ahora no puedan estar juntos en la misma sala. Thatcher, la que podría ser su amiga, pero no, porque son demasiado parecidas.

La audiencia forma parte del programa National Theatre Live, que cumple 10 años de difundir lo mejor del arte teatral británico en el mundo. 

Tuvo que ser alguien más. El hombre que cuando era niño se fotografió afuera de la puerta 10 de Downing Street. Uno de ideales liberales que, a base de becas, se ganó su propio lugar en la academia, en el Ministerio de Energía y en el Consejo de Comercio.  

Harold Wilson, un hombre de izquierda, capaz de recitar páginas enteras de los libros pero terminó sin saber su nombre; por él salió del Palacio y fue a cenar a una casa, que más bien es una oficina, en el centro de Londres.

La audiencia fue nominada en 2013 a Mejor obra teatral por los prestigiosos galardones Evening Standard Awards y el Laurence Olivier Award.

No hay quien se le resista. Una, dos, trescientas citas. El peso de la costumbre hace que, después de deliberar sobre los asuntos prioritarios del Commonwealth, se cuelen temas igual de urgentes como su supervivencia de los matrimonios o el nacimiento de nuevos nietos.

Todos ellos acuden los martes con la Reina, quien los juzga y les recuerda que están ahí para servir a su pueblo, pero también, por una hora, está ahí para asesorarlos en cualquier inquietud que tengan sobre un asunto público o privado. 

Esa es la importancia de ser Isabel II, psicología de los poderosos… lo suficientemente importante para estar impresa en una estampilla postal y en todas las denominaciones de los billetes, pero lo suficientemente impotente para ser dueña de un reino que abarca más de 15 mil kilómetros que no puede gobernar. 

Ella es Isabel II… la mujer detrás de la corona y la perpetua observadora de nuestra Historia. +

 

La audiencia fue nominada en 2013 a Mejor obra teatral por los prestigiosos galardones Evening Standard Awards y el Laurence Olivier Award.

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