Mujeres que salvan el mundo

Mujeres que salvan el mundo
24 de noviembre de 2020

Yara Sánchez de la Barquera

  • Vandana Shiva (Uttarakhand, India, 1952)

“Muchas sociedades han sostenido el dominio de los hombres sobre las mujeres, pero es con el ascenso de la industrialización que el poder del dinero se combinó con el poder patriarcal para crear lo que llamamos el capitalismo patriarcal, que conquistó todos los demás aspectos de la vida, de la naturaleza y del trabajo de las mujeres, haciéndolas invisibles, como si ellas no trabajaran. Como si la naturaleza no creara. El ecofeminismo da una resolución plausible”.

Física, ecologista, pensadora ecofeminista y doctora en ciencias físicas por la Universidad de Western Ontario (Canadá). Desde 1981, Vandana Shiva realiza investigaciones en su país sobre ciencia, tecnología y políticas medioambientales. Fundó la Research Foundation for Science, Technology and Natural Resource Policy, donde colabora con la sociedad india para impulsar la agricultura ecológica, mantener la biodiversidad y la defensa de los derechos de granjeros y agricultores, promoviendo la participación activa de la mujer.

Ha escrito numerosos libros en los que aboga por desarrollar un modelo de agricultura sostenible y así cambiar el paradigma alimentario, criticando los elevados costos ecológicos, sociales y económicos de la globalización, entre ellos: The Violence of the Green Revolution (1991) y Monocultures of the Mind (1993). También ha escrito sobre los abusos ecológicos, sociales y económicos de la globalización en los libros Biopiratería: el saqueo de la naturaleza y del conocimiento (Icaria, 2003) y Las guerras del agua (Siglo XXI Editores, 2004). Su lucha más controversial es contra la privatización de las semillas por parte de Monsanto y otras empresas, que quedó plasmado en su ensayo Cosecha robada (Paidós, 2003).

La peor pesadilla de las multinacionales: Plachimada vs Coca-Cola

Una mujer de Plachimada en India ―aldea donde Coca-Cola tenía una planta― buscó a Vandana para relatarle que les “robaban” 1.5 millones de litros de agua potable, de modo que tenían que caminar 16 kilómetros para conseguirla.Vandana fue a la aldea y vio a 500 policías tratando de contener a 100 mujeres, las insignias decían: 

“Quien bebe el refresco, bebe la sangre de mi pueblo”. Vandana relata: “Mi inspiración viene de esas mujeres que no olvidaron quiénes eran y qué relación tenían con la tierra. Su fortaleza es mi fortaleza. La planta cerró en el 2004. Soy de las realistas que cree que, en un lugar muy oscuro, una pequeña lámpara arroja mucha luz.”

  • Angela Davis (Alabama, EE.UU., 1944)

“El grupo de las Panteras Negras se conoce en todo el mundo, pero la gente no sabe que la mayoría de los miembros eran mujeres”.

Activista política y profesora emérita del Departamento de Historia de la Conciencia en la Universidad de California desde 2008 (Santa Cruz). Tras graduarse en la Brandeis University en 1965, Angela Davis decidió estudiar filosofía en la Universidad J.W. Goethe (Alemania Occidental), donde pudo adentrarse en el pensamiento marxista.

Es discípula del pensador de la Escuela de Fráncfort, Herbert Marcuse, de quien comenta que su enseñanza mayor fue sobre la responsabilidad que tienen los filósofos para cambiar el mundo. Hace 52 años se unió al partido de las Panteras Negras, su afiliación al Partido Comunista de los Estados Unidos supuso su despido de la plaza de profesora asistente de filosofía en la Universidad de California. Tras múltiples enfrentamientos con la justicia, fue perseguida por el FBI por su activismo revolucionario, lo que la llevó a ser considerada como uno de los diez criminales más buscados por dicha agencia. “Probablemente va armada; si la ven, no intenten hacer nada; póngase en contacto inmediatamente con el FBI. Dejen al FBI el honor de pegarle un tiro”.

Así lo cuenta Davis sobre su periodo como fugitiva. Encarcelada por 15 meses, fue condenada a pena de muerte en 1972 al ser acusada de asesinato y secuestro. Fueron retirados los cargos un año después por la extensa movilización internacional que llevó a Angela a transformarse en un icono de los derechos civiles de los hombres y de las mujeres de color.

Fue galardonada con el premio Thomas Merton (2006), en reconocimiento a su lucha por la justicia y en 2014 recibió el título de doctora honoris causa por la Universidad de Nanterre (Francia). En 2020 recibió el título de doctora honoris causa por la Universitat Pompeu Fabra. Entre sus publicaciones se encuentran libros como: Mujeres, raza y clase (Akal, 2006), Democracia de la abolición: prisiones, racismo y violencia (Trotta, 2016) y su Autobiografía (reeditado por Capitán Swing, 2016).

En su Autobiografía explica que la igualdad entre blancos y negros sólo podría hacerse cuando exista paridad de derechos entre hombres y mujeres. Escrita cuando tenía 28 años, su autobiografía es una radiografía fundamental de las luchas sociales en Estados Unidos durante los años sesenta y setenta.

Décadas convulsas que se compaginan con la actualidad. También en su feminismo hay espacio para las personas trans, en un ámbito político del feminismo: “Han elevado nuestra comprensión sobre lo que podría hacer falta para que haya justicia, porque el activismo trans no sólo aborda cuestiones de identidad de género, sino también relacionadas con lo que se considera la normalidad; por ejemplo, la estructura binaria del género. La comunidad de mujeres trans es un gran objetivo de la violencia de género”. +

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