Matildas del mundo, ¡UNÍOS!

Matildas del mundo, ¡UNÍOS!
30 de abril de 2020
Rodrigo Morlesin

“En lo más profundo de ellos se estaba creando una sensación de poder, una sensación de gran fuerza”

Hace treinta años falleció Roald Dahl, el escritor noruego-galés que revolucionó la literatura infantil con libros tan emblemáticos como Charlie y la fábrica de chocolate, Las brujas, Los Gremlins y por supuesto Matilda. Al revolucionar la literatura, Dahl también echó a andar una máquina imparable: el derecho a la imaginación y la revolución de los niños.

Sus personajes son los líderes de este movimiento que no ha podido ser callado ni por la censura, ni por los gritos de adultos, ni por el fuego. Y no solo han sobrevivido como obra literaria, pues los cines se abarrotan cuando aparece una adaptación en cartelera. Todos queremos tener la suerte de Charlie, la astucia de Superzorro y la inteligencia de Matilda.

Pero, de entre todos sus personajes, la que más ha inspirado a niñas y niños de todo el mundo es sin duda Matilda quien, a pesar de ser pequeña, ha logrado abrirse paso a fuerza de imaginación y libros. Siendo fiel a sí misma se enfrenta a lo peor de la sociedad en un ambiente que no da tregua: en su casa es maltratada por sus padres y en la escuela por la directora Tronchatoro. Afortunadamente un rayo de esperanza le calienta el corazón: se trata de la profesora de Matilda, la señorita Honey, que con dulzura le enseña que ser diferente es bueno, y que no debe cambiar sino ser paciente. De este modo, la semilla de un ser auténtico germina en Matilda y no hay vuelta atrás: la mejor arma para sobreponerse a la adversidad no es carecer de miedo sino mirarla de frente… levantar el puño… girar la mano y… ¡que los libros vuelen por toda la habitación!

Su legado sigue vivo en revolucionarios como Barry Cunningham, el editor que descubrió a J.K. Rowling y su célebre Harry Potter. Barry trabajó con Dahl y de él aprendió la magia de los personajes que se sobreponen a su adversidad. La lucha por una vida digna y sin violencia sigue en estatus pendiente para las niñas y niños de todo el mundo.

Pero ¿qué sería de los personajes sin la mirada divertida de Quentin Blake? El ilustrador del Reino Unido confeccionó la imagen de los personajes, ilustrando más de quince historias de Dahl, e ilustró más de trescientos libros, en su mayoría para niños pero que los adultos también disfrutan en secreto. Esta mancuerna ha sobrevivido a la muerte, ya que Blake ha seguido ilustrando los libros décadas después del fallecimiento de su autor. Uno de estos es la edición especial de Matilda por su trigésimo aniversario, para la que creó tres portadas conmemorativas en las que aparece Matilda de adulta como expedicionaria, astrofísica y, por supuesto, como ¡directora de la Biblioteca Británica!

Roald Dahl y Antoine de Saint Exupéry (El Principito) comparten los mismos tatuajes: ambos pelearon en la Segunda Guerra Mundial y transformaron en virtud las heridas que recibieron. Con el dolor hilvanaron historias memorables en las que la infancia lucha por el lugar que merece:

  • Ser escuchada
  • Ser respetada
  • Ser valorada
  • Y ser protegida.

Después de treinta años seguimos echando de menos a Dahl. Aún no logramos que la infancia viva libre de la violencia que sufren sus propios personajes. Los niños siguen padeciendo la ceguera de los adultos para ser reconocidos como seres inteligentes, creativos y capaces de tomar decisiones, no como enanos ignorantes.

Así que desde estas páginas gritemos:

¡Todos somos Matilda!

Y que la imaginación nos ilumine a todas y todos. +

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