Hay libros que se escriben y se leen como la música

Hay libros que se escriben y se leen como la música

Entrevista con Jim Reid (JAMC)

Yara Sánchez De La Barquera · Mariel Argüello


El sonido de The Jesus and Mary Chain en vivo ha sido descrito como “una sierra mecánica en un huracán”, por sus niveles de feedback y distorsión. Tras el lanzamiento del sencillo “Upside Down” en 1984 bajo el sello Creation (con un cover de “Vegetable Man”, de Syd Barrett, como lado b), Jim y William Reid dieron un giro sorpresivo encantando a quienes hemos tenido el privilegio de verlos en vivo, gracias a ese espíritu de rebeldía que apuntaban en aquel entonces. 

Psychocandy (1985) recibió múltiples halagos de la prensa especializada, que lo consideró uno de los álbumes que definieron la era alternativa de los años 80, y que cambió el curso de la historia musical porque lograron lo impensable: fundir el pop tipo Beach Boys con el aterciopelado sonido de Velvet Underground y la distorsión de The Stooges, pero —eso sí— respetando la verdadera esencia de los patrones clásicos de la escritura pop con un sentido más melancólico y sombrío, además de convertirse en precursores del noise pop y del shoegaze. 

Luego de una aclamada presentación en 2018, en el Festival Corona Capital, The Jesus and Mary Chain vuelven a la Ciudad de México para presentar un show en solitario en El Plaza Condesa con lo mejor de su repertorio, además de los temas de Damage and Joy (2017), su séptimo álbum de estudio luego de 19 años desde Munki (1998). 

Estar de gira es lo máximo, pero tiene un alto costo. 

Cuando viajas con una banda no puedes andar de turista. Sí, es un poco cansado, pero es más frustrante porque no puedes pasear por el lugar, no puedes comprar algo sólo por estar en cierta ciudad. Llegamos al aeropuerto 24 horas previas al show pero durante ese tiempo hacemos soundcheck, ensayamos y descansamos, pero realmente no puedes saber cómo son esos lugares. Desde luego que el concierto es genial, pero desearía que hubiera más tiempo para hacer cosas del lugar que estás visitando porque prácticamente te vas al día siguiente, aunque la última vez sí tuvimos más tiempo para ir a varios museos, y fuimos a uno donde sólo había artefactos antiguos. Por ejemplo, yo quisiera saber cómo es Hong-Kong, porque en realidad para mí es únicamente el aeropuerto y los teatros. 

¿Cómo les fue con NIN el año pasado? 

Fue muy divertido. Estábamos nerviosos al principio porque sabíamos que íbamos a tocar ante un gran público que era de ellos y no nuestro. Teníamos muy claro que no era nuestro show, no sabíamos cómo reaccionarían. Al final resultó muy bien, creo que sólo necesitábamos tocar unas pocas canciones nuevas. Pero, ¿sabes? No hubo presión, porque no era nuestra gira. Estábamos bastante relajados. Pero ahí sí pudimos salir a ver cosas, porque teníamos un itinerario con algunos días libres, así que tuvimos oportunidad de visitar una ciudad o dos. 

¿Cómo fue el proceso de Damage and Joy luego de no publicar material inédito por 19 años? 

Parece raro al principio, pero no nos costó ningún trabajo volver al ritmo de grabación, no ha cambiado mucho desde la última vez que hicimos un disco. Ahora es más fácil hacer música por toda la tecnología, pero en esencia el proceso es igual. Nos tardamos tantos años en hacer el disco porque no queríamos revivir lo extraño que fue Munki. Yo creía que William y yo juntos en el estudio podría resultar un desastre, así que de grabar. Pero llegó un punto en que le dije: “Oye, Will, quiero hacerlo ya, hacer giras, tocar y hacer cosas nuevas”. Sanamos nuestras heridas y nos hicimos amigos otra vez en la grabación de ese álbum. 

 

A veces hay que romper los muros. 

Sí, te tienes que aventar al lado profundo, porque si no, nunca vas a llegar a ningún lado. Nunca ocurrirá nada bueno a menos que te arriesgues. Y The Mary Chain siempre se ha tratado de riesgos asumidos. Sí, debimos grabar antes, pero al menos ya lo hicimos. 

La forma en que consumimos música y en que los artistas obtienen el fruto de su trabajo ha cambiado. Antes se compraban discos y ahora es en streaming. Artista que no va de gira, no come.

Eso va a impactar en detrimento de la música. Es verdad, no te pagan por hacer discos, ahora se obtiene más dinero de los sitios de streaming. El único incentivo de grabar discos es hacer giras. Todo eso del streaming debe ser reevaluado, porque son los artistas los que se joden. Es muy difícil competir en el mundo digital en el que vivimos, y no estoy seguro de lo que ocurrirá. 

La política trastoca todo en la vida, el arte nos ayuda a sobrellevar estos tiempos… 

Vivimos en unos tiempos sumamente extraños, las cosas que vemos y están pasando ni siquiera las pudimos haber imaginado. Donald Trump es el presidente de los EUA, el Reino Unido está saliendo de la Unión Europea, hemos visto muchas cosas que parecían dementes. Si alguien me hubiera dicho estas cosas hace diez años me hubiera reído y ahora mira, aquí estamos. 

Con el Brexit, ahora Escocia podría volverse independiente

Eso puede ser lo único bueno que pueda salir de ahí, que se vuelvan independientes y se queden en la Unión Europea, eso sería algo, yo ya no vivo en Escocia, sino en Inglaterra, me van a sacar de la UE. porque unos idiotas votaron para sacarnos. 

Si The Jesus and Mary Chain fuera un libro, ¿qué tipo de lectura tendríamos? 

¡Oh, Dios! —suelta la carcajada—. Sería un desastre, una historia de terror… No lo sé, tal vez un thriller, un clásico… 

¿Hay algún libro que haya resultado especial en tu vida?

Sí. El primer libro que leí que yo sentí que estaba escrito como cierta música fue El almuerzo desnudo, de William Burroughs (Anagrama). Descubrí que me gustaba leerlo en la misma extraña forma en la que leo la música que estoy escuchando. Recuerdo haber pensado: “este es un libro gigante de una canción de Bob Dylan”, (como de 1966) porque está escrito muy rítmicamente y realmente no necesitas entender el argumento. El lenguaje en sí es puro rock and roll. También me clavé mucho con el tema de los beat, en especial con En el camino, de Jack Kerouac (Anagrama). Después de ese no hay algo en particular, pero me gusta leer de todo: usualmente compro algo en los aeropuertos… 

¿Cómo es tu proceso para componer? 

No hay una forma de hacerlo, pero poner una fecha límite ayuda, porque si no, puedes seguir y seguir escribiendo canciones por siempre hasta que alguien dice: “Hey, tenemos que entrar al estudio”, o “Hay que terminar en dos semanas”, y generalmente es cuando te apresuras a terminar las canciones, y eso puede durar un par de años. 

¿Algún mensaje para los fans de México? 

Sí: nos vamos a ver como un montón de europeos pesados, pero así es como nos vemos cuando nos estamos divirtiendo [carcajadas]. Yo me pongo nervioso en el escenario y usualmente me veo serio, pero no es real, yo no soy un frontman natural. Estoy feliz de ir y agradezco mucho que toda esa gente vaya a ver nuestra banda. Muchas gracias. Espero que la próxima vez que nos veamos, Escocia sea libre. Si eso va a succeder, ahora sería el momento. +

Léelo también en nuestro número 122, dedicado a los 7 Insaciables / 7 Pecados Capitales

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