El orden material de las cosas, exposición presentada por grupo FEMSA

El orden material de las cosas, exposición presentada por grupo FEMSA

FEMSA y el Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey presentan la exposición El orden material de las cosas. Una lectura de la Colección FEMSA, centrada en la presencia del objeto cotidiano en la producción de la obra de arte ya sea como referente y, principalmente, a través de su presencia física.

A partir del viernes 25 de octubre de 2019, en horario regular de visitas del Museo.

Charla y recorrido abiertos al público: Viernes 25 de octubre de 2019, 5:00 p.m. con la presencia del curador. Posteriormente realizarán un recorrido por la exposición.

Curaduría: Daniel Garza Usabiaga. | MUSEOGRAFÍA: Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey.

SALAS: 1-4 | Planta baja. | Del 25 de octubre, 2019 al 16 de febrero, 2020.

El catálogo estará disponible en Tienda MARCO a partir del día de la inauguración. Editado por Colección FEMSA y MARCO.

“Una de las ventajas de trabajar con una colección artística de amplio espectro temporal y geográfico es que permite la articulación de lecturas transversales. Esta muestra propone motivar un mejor entendimiento de la relación entre el mundo de las cosas y la obra artística”, explicó Daniel Garza Usabiaga, curador de la exposición.

A más de 40 años de su institución, en la Colección FEMSA continuamos la importante labor e compartir su riqueza con los más diversos públicos en distintas latitudes. Por ello, es un gran orgullo para nosotros presentar la exposición El orden material de las cosas. Una lectura de la Colección FEMSA en la ciudad que vio nacer tanto a nuestra empresa como a nuestra Colección, y nos sentimos profundamente honrados por hacerlo en MARCO, un magnifico espacio que ha sido lugar de encuentro para grandes artistas, magníficas obras y un público asiduo durante cerca de tres décadas”, dijo Rosa María Rodríguez Garza, Gerente del Programa Cultural FEMSA.

 

“Desde la Dirección General deseo impulsar las relaciones horizontales con el resto de los museos e instituciones públicas y privadas del país para promover la formación de colecciones, la investigación y la convivencia del talento nacional e internacional con la posibilidad de crear exposiciones globales en las que artistas mexicanos tengan un papel destacado”, agregó Taiyana Pimentel, directora general de MARCO.

La muestra reconoce la presencia de los objetos y su carga simbólica en los géneros de la pintura conocidos como la naturaleza muerta y vanitas . Ya en el siglo XX, con el cubismo francés, la naturaleza muerta fue de primera importancia en la introducción de objetos cotidianos en la obra de arte. Posteriormente, el dadá y el surrealismo introdujeron de lleno el objeto cotidiano como obra artística a través de objetos encontrados, ensamblados o modificados. Al utilizarlos, algunas obras buscan arrastrar sus múltiples significados para realizar comentarios críticos sobre la realidad. Esta lógica persiste en el arte contemporáneo, como se puede apreciar en la producción de numerosos artistas que han hecho del objeto uno de sus materiales comunes.

Considerando la riqueza del acervo de la Colección FEMSA, El orden material de las cosas busca, además, ilustrar este proceso relativo a la historia del arte en relación al objeto cotidiano en México y entablar un diálogo entre las obras realizadas en el país con otras hechas por artistas de distintos puntos de Latinoamérica durante las últimas tres décadas con el fin de apuntar similitudes, diferencias y otro tipo de asociaciones.

 

Núcleos de la exposición

El orden material de las cosas está dividida en cuatro núcleos temáticos que son:

  • Naturaleza muerta
  • Objetos simbólicos
  • El objeto entra en escena
  • Nuevos Realismos
  • El objeto anómalo y el arte contemporáneo de los años noventa
  • La materialidad de la ciudad
El orden material de las cosas
Naturaleza Muerta

En el siglo XVII surge y se consolida el género conocido como naturaleza muerta . Durante el llamado “Siglo de Oro” de la pintura holandesa y española, el nuevo género florece y produce modelos y variaciones como el bodegón y el vanitas . En el mismo siglo, la naturaleza muerta también se institucionaliza como un género académico a partir de su consideración dentro de la Academia de Bellas Artes de Francia. No obstante, nunca gozó de mucha popularidad y era visto como inferior a la pintura histórica, al retrato o el paisaje. Fue hasta la segunda década del siglo XX que este género de la pintura se encuentra en el centro del desarrollo de una estética de vanguardia. Con el cubismo, la naturaleza muerta estuvo presente en la creación del collage así como en la introducción de fragmentos de objetos cotidianos, principalmente impresos en la obra de arte.

Dentro de la Colección FEMSA, existen varias piezas que se pueden asociar con este género. Entre las más evidentes están Naturaleza muerta con uvas negras (1957) de Alfonso Michel y Naturaleza muerta (1945) de Olga Costa. En Alacena (1942) de María Izquierdo se puede apreciar una perspectiva regional de este género. Obras contemporáneas que se podrían asociar con la naturaleza muerta son algunas fotografías de Aristeo Jiménez y la pieza Artist (2011) de Marianna Dellekamp.

Objetos Simbólicos
Más allá de la naturaleza muerta

El género de la naturaleza muerta parte de una tradición europea. Con el surgimiento del arte de vanguardia en América Latina durante las primeras décadas del siglo XX existieron varias alternativas artísticas regionales que buscaron liberar el mundo de los objetos de este tipo de modelos.

El artista uruguayo Joaquín Torres-García desarrolló una práctica en la que aparecen distintos objetos representados a través de soluciones simplificadas. El significado que se les buscaba dar a estos objetos no tenía nada que ver con la tradición europea de la naturaleza muerta sino con un sentido regional, proveniente de las culturas originales del continente americano. En lo que concierne al arte contemporáneo, el trabajo de Marta María Pérez Bravo ofrece, igualmente, una percepción localizada sobre el entendimiento de los objetos que escapa a la racionalidad imperante. En su caso, el uso de los objetos busca situarse en línea con el imaginario de la santería y operar simbólicamente. Del mismo modo, los objetos naturales, desde siempre, han sido punto de partida de innumerables formas simbólicas. La relación entre cultura y naturaleza es algo que se explora en trabajos tanto de artistas modernos (Armando Reverón) como contemporáneos (Silvia Gruner).

El objeto entra en escena

El dadá y el surrealismo fueron dos vanguardias históricas europeas que realmente tuvieron un impacto y mantuvieron un diálogo internacional. En relación al objeto y su presencia en la obra de arte, son primordiales. Con el dadá y el surrealismo, el objeto entra en escena y su uso se sistematiza con fines críticos. Tal es el caso de Marcel Duchamp quien expuso por primera vez un readymade en la ciudad de Nueva York: Fountain , 1917 (en la actualidad existe un debate sobre la autoría de esta pieza que involucra a Duchamp y Elsa von FreytagLoringhoven). El readymade inauguró el desconcierto sobre el objeto cotidiano en el arte al presentar un urinario firmado como una obra para ser presentada en una exposición.

Un colaborador cercano al grupo neoyorkino de dadá, en el que se encontraba Duchamp, fue el mexicano Marius de Zayas quien compartió parte del interés en los objetos de producción serial. El ocaso del dadá dio pie al surgimiento del surrealismo en 1924.

Existieron algunos artistas, principalmente pintores, que en momentos se acercaron a la estética del surrealismo y acudieron a objetos con el fin de animarlos o darles un aspecto humano en sus imágenes, como sucede con la pintura de Guillermo Meza, Capa roja (s/f).

Nuevos Realismos

A inicios de la segunda mitad del siglo XX, numerosos artistas en Europa y América llevaron a cabo una reapreciación y actualización del legado dadá y el surrealismo. Estrategias como el readymade o soluciones como los ensambles de objetos fueron apropiadas y utilizadas con nuevos fines por distintos grupos de artistas. Entre estos se encontraban los “nuevos realistas”, presentados por el crítico francés Pierre Restrany.

Aunque el artista de origen alemán Mathias Goeritz se estableció en México desde 1949, nunca cesó de dialogar con varias de las neovanguardias europeas que se gestaron a inicios de la segunda mitad del siglo XX, como los “nuevos realistas” abanderados por Restrany. En 1960, Goeritz presentó su exposición El Realismo de Mathias Goeritz con varias piezas de la serie Mensajes que comenzó a producir a finales de los cincuenta. El artista quería que los materiales con los que están hechas las piezas de esta serie (láminas metálicas perforadas o superficies cubiertas de hoja de oro) se comprendieran más allá de su materialidad y por lo mismo perfiló esta serie como obras de carácter religioso. El tema de la integración plástica en la arquitectura siempre fue de relevancia para el artista alemán y lo llevó a producir Mensajes a manera de murale s, como es la obra presentada en esta exposición, Mensaje, decoración mural (1970).

La presencia del objeto en las prácticas artísticas de los años cincuenta, sesenta y setenta también fue central en obras que revisaban la acelerada cultura de consumo que floreció durante la posguerra global así como en proyectos ligados a distintas estrategias conceptuales que lo utilizaron, por principio, con fines anti-artísticos.

En México, el trabajo de Juan José Gurrola se puede relacionar con ambos propósitos. Monoblock (1971) es una obra compleja que comprende performance, varios textos, una serie de fotografías y un ensamble de objetos compuesto de un refrigerador industrial de vitrina que guarda un bloque de cilindros para el motor de un automóvil, una pieza conocida como monoblock, la única parte para motores de automóvil que no se fabricaba en México y, por lo tanto, se tenía que importar de Estados Unidos. Esta dependencia de carácter industrial resuena con las supuestas condiciones del Tratado de Bucareli (“Convención Especial de Reclamaciones”), acuerdo firmado entre los dos países en 1923 con fin de reparar los daños causados por la Revolución de 1910. Teniendo en cuenta lo anterior, la exhibición del Monoblock dentro del refrigerador se relaciona con cierta idea de consumo, donde esta pieza se vuelve un artículo de primera necesidad dentro de los procesos de industrialización nacional.

El objeto anómalo y el arte contemporáneo de los años noventa

En la última década del siglo XX, el objeto empezó a proliferar en el campo del arte, quizá, como nunca antes. Un término conceptualizado durante los primeros años del siglo XXI sobre este tipo de prácticas artísticas de los años noventa es el de objeto anómalo . De acuerdo con el historiador de arte, Cuauhtémoc Medina, comprende estrategias que rechazan “el arte como una práctica normada en torno a objetos también normados”. El objeto anómalo es “extraído de la indiferencia de lo cotidiano” con fines críticos.

Uno de los artistas clave para esta apreciación del objeto fue Gabriel Orozco quien los empleó en su producción de fotografías, esculturas, instalaciones e intervenciones urbanas. El artista reivindicó prácticas artísticas como el readymade que en México causaron un fuerte desconcierto. Orozco es también relevante en su relación con un grupo de artistas que, como él, hicieron del objeto cotidiano un material habitual en su producción como lo son Abraham Cruzvillegas, Gabriel Kuri, Damián Ortega y Jerónimo López (Dr. Lakra). No obstante, la estrategia del objeto no se limitaba a este grupo. Las piezas de Claudia Fernandez, Thomas Glassford y el colectivo SEMEFO son prueba de esto. La pieza, Memoria fosilizada (1996), de este último grupo, presenta un bloque regular de concreto que en su interior guarda 2,423 objetos que portaban 246 personas al momento de morir en forma violenta. Aunque no son visibles, la información sobre la presencia de estos objetos incita a la reflexión y trastoca la “pureza”, por así decirlo, asociada a las soluciones minimalistas y el lenguaje geométrico en el arte.

La materialidad de la ciudad

Las prácticas de las vanguardias históricas no consideraron únicamente a los objetos cotidianos como un nuevo material para reflexionar y producir obras artísticas, esto también lo hicieron con el espacio de la ciudad, su materialidad, su arquitectura y urbanismo. En lo que respecta a representaciones de la imagen de la ciudad, My dress hangs there ( Mi vestido cuelga ahí ), 1933 de Frida Kahlo, ofrece un panorama de la ciudad de Nueva York como un sitio de desarrollo industrial y agitación social. La imagen de esta ciudad es, por lo tanto, moderna; en sintonía con las soluciones plásticas (el collage ) que la artista utilizó en la pieza. En el panorama aparecen distintos monumentos, incluyendo uno que sostiene, como gesto dadá, a un retrete. En Los mitos (1944), Juan O´Gorman articula un paisaje donde sobresale un conjunto urbano e industrial.

Crítico del pensamiento mítico, el pintor incluye en esta pintura, a manera de una estratificación casi geológica, desde imágenes que pueden recordar episodios bíblicos hasta la misma idea de progreso que conlleva el proyecto de modernidad.

La materialidad de la ciudad también ha sido un campo de investigación para el arte contemporáneo. Algunos artistas, por ejemplo, han decidido trabajo a partir de los significados que han adquirido, desde su construcción, algunos edificios que han llegado a ser considerados icónicos – como sucede con Jorge Méndez Blake y la Biblioteca Vasconcelos o Damián Ortega y la Torre Latinoamericana.

Sobre el curador

Daniel Garza-Usabiaga Curador e investigador mexicano independiente. Es doctor en historia y teoría de arte por la Universidad de Essex con estudios posdoctorales en el Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM. Fue Curador en Jefe del Museo Universitario del Chopo (2012-2015) y Curador del Museo de Arte Moderno (2010-2012). En 2011 obtuvo el Premio Luis Cardoza y Aragón de Crítica a las Artes Plásticas. Sus investigaciones han sido publicadas en libros y catálogos de la Universidad Nacional Autónoma de México, el Instituto Nacional de Bellas Artes, el Getty Research Institute, el Hamburger Bahnhof de Berlín y el Museo de Arte Moderno de Varsovia, entre otros. Es autor del libro Mathias Goeritz y la arquitectura emocional. Una revisión crítica, 1952-1968 (México: Vanilla Planifolia, 2012).

Acerca de la Colección FEMSA

Desde hace más de 40 años, la Colección FEMSA busca preservar, documentar, consolidar, promover y difundir el arte moderno y contemporáneo latinoamericano. Instituida en 1977 como parte del compromiso de la empresa por el desarrollo integral de sus trabajadores, familias y las comunidades en donde se desarrollan, actualmente es reconocida como una de las colecciones corporativas más importantes a nivel internacional. Su acervo, conformado por más de 1200 obras, ofrece un recorrido que ilustra la evolución, pluralidad y riqueza de la producción artística en América Latina durante los siglos XX y XXI. Mediante un activo programa de exposiciones, préstamos individuales de obras, publicaciones y diversas actividades académicas y educativas, FEMSA comparte su Colección con las más diversas comunidades de México y el extranjero, cumpliendo su objetivo de promover la difusión de la cultura y el fomento a la apreciación artística. La Colección FEMSA forma parte de la Fundación FEMSA, la cual genera impactos positivos en personas y comunidades mediante proyectos de inversión social para la sostenibilidad.

Acerca de FEMSA

FEMSA es una empresa que genera valor económico y social por medio de empresas e instituciones y busca ser el mejor empleador y vecino de las comunidades en donde tiene presencia. Participa en comercio al detalle a través de FEMSA Comercio, que comprende la División Proximidad y de la que forma parte OXXO, una cadena de tiendas de formato pequeño; una División Salud que incluye farmacias y actividades relacionadas; y una División Combustibles que opera la cadena de estaciones de servicio OXXO GAS. En la industria de bebidas participa operando Coca-Cola FEMSA, embotellador público de productos Coca-Cola; y en el sector cervecero es accionista de HEINEKEN, empresa con presencia en más de 70 países. Adicionalmente, a través de FEMSA Negocios Estratégicos, ofrece servicios de logística, soluciones de refrigeración en el punto de venta y soluciones en plásticos a las empresas FEMSA y a clientes externos. A través de sus Unidades de Negocio emplea aproximadamente a 300 mil colaboradores en 13 países. FEMSA es miembro del Índice de Sostenibilidad MILA Pacific Alliance del Dow Jones, del FTSE4Good EmergingIndex y del IPC Sustentable de la Bolsa Mexicana de Valores, entre otros índices que evalúan su desempeño en sostenibilidad.

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