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Cine mexicano en Praga

Cine mexicano en Praga

25 de septiembre de 2020


Enrique G de la G

Praga es el nuevo hotspot europeo para el cine mexicano. La iniciativa de Patricio Ibargüengoitia –un restaurantero– y de Damián Alcázar no se achicopala ni en tiempos del coronavirus. Esto fue lo que vimos de buen cine mexicano los días de la Independencia de México.

Más mexicano me siento

Con atino decía Jorge Ibargüengoitia: “La verdad es que mientras más enojado estoy con este país y más lejos viajo, más mexicano me siento”. Y sí, porque en estos tiempos aciagos, cuando el coronavirus hace sus estragos y no parece haber ni rumbo claro ni un timonel certero, los mexicanos de la diáspora nos las ingeniamos para nixtamalizarnos y remexicanizarnos a como dé lugar. Y las fiestas septembrinamente nacionales son siempre la oportunidad para recibir una recarga color verde nopal.

Quizá sea pura chiripa, quizá sea argucia del destino, acaso sea justicia poética –no lo sé– pero hay un sobrino del escritor guanajuatense armando mitote en Europa, y vaya que si lo hace muy bien. Patricio Ibargüengoitia es el empresario detrás de la cadena de restaurantes “Las Adelitas”, con sede en Praga. Taqueros hay muchos, pero Patricio tiene una idea –¡qué digo: una convicción!– original: “Una empresa no puede existir de forma correcta en el extranjero si no promueve la cultura de su país de origen”, dice Patricio. “La cultura debe de estar antes del producto”.

Se la compro. Pero añado: ¿y hay algo más chingón para promover que la cultura mexicana? Quiso también la chiripa del destino que Patricio conociera a Damián Alcázar durante el rodaje de Las crónicas de Narnia, en la que el actor interpreta a Lord Sopesian, una especie de Iago shakesperiano que manipula las cosas a su favor –así lo explicó el propio director de la película, Andrew Adamson, no yo–.

Faltaba más: Patricio y Damián se asociaron para llevar el cine mexicano a Praga. Y juntos han manipulado los embates del no-presupuesto, el covid, el encierro y lo peliagudo del idioma checo para armar, desde el año pasado, el “Mexico Prague International Film Festival” (MPIFF), que consiste en un ciclo de películas taquilleras y una competencia de cortos y de documentales hechos por cineastas emergentes.

¿Qué se mostró?

Del 11 al 15 de septiembre, el MPIFF proyectó en los cines Pilotu y Světozor once cintas, entre largometrajes y documentales, algunos de los cuales fueron estrenos en Europa.

  1. Mamacita, de José Pablo Estrada Torrescano
  2. This is not Berlin, de Hari Sama
  3. Ilusión nacional, de Olallo Rubio
  4. Regreso al origen, de María José Glender de Mucha
  5. Tempestad, de Tatiana Huezo
  6. Las niñas bien, de Alejandra Márquez Abella
  7. El ruiseñor y la noche, de Rubén Rojo Aura
  8. Coraje, de Janina Möbius
  9. Chicuarotes, de Gael García Bernal
  10. Añoranza, de Enrique Olvera
  11. Polvo, de José María Yazpik

Por su parte, las siguientes producciones compitieron por los premios:

  • DOCU+CORTO: Oasis, de Faride Schroeder
    • Premios: Mejor cortometraje, Mejor documental, Mejor directora
  • CORTO: La vida silenciosa, de J. Genaro Limón
    • Premio: Mejor actor (Ángel Benítez)
  • DOCU: Dimensión cero, de Sunya Madrigal
    • Premio: Mejor cinemafotografía (Diego Isham y Sunya Madrigal)
  • CORTO: Cambiante, de Luis Fernando Flores Galván
  • DOCU: Tesoros del mundo: wixarikas, de Juan Sebastián López Maas
  • DOCU: Yantar, de Alberto Zúñiga
  • DOCU: El ruiseñor y la noche, de Rubén Rojo Aura

Oasis

Este corto es una joya en cuanto a estética, historia y realización. Con tonos pastel y paneos a cuerpos desnudos de mujeres, Faride Schroeder cuenta la historia de los dos confinamientos que ha vivido junto con su madre: su propia gestación y la propiciada por la pandemia actual. Pero en lugar de caer en el lugar común de la queja y la compunción, Faride los ve con agradecimiento. Sin aquel primer confinamiento, ella no estaría aquí; sin este segundo, se le habría escapado la oportunidad de vivir y convivir con su madre.

El vuelco viene dado por el empalme de los dos confinamientos: ¿cómo vive una mujer embarazada el encerrón actual? ¿Y qué si al bebé le llegó ya la hora? Faride se cuela al desencierro de tres bebés, que nacen en el encierro del hogar materno y paterno, para protegerse todos de la infección viral de un posible parto hospitalario.

El resultado es un mensaje poderoso, un golpe de vida, un oasis de luz y claridad en estos tiempos extraños.

La vida silenciosa

En Ciudad Juárez, la vida de los adolescentes Ulises, Manu y Rami transcurre entre fiestas, alcohol y morras. Pero algo no está bien entre Ulises y Viri. A ella, sus amigas se la quieren llevar a la Ciudad de México, donde la vida parece más intensa; él, en cambio, no tiene quien realmente lo cuide.

Este cortometraje retrata magníficamente la periferia de Ciudad Juárez, donde se siente una presencia. ¿Los feminicidios? ¿La vida misma? Si Oasis fue un canto a la maternidad, La vida silenciosa es un guamazo de realidad. Un padre siempre ausente, un hombre que huye, una mujer que no quiere huir, la ansiedad perenne que se desgañita en bocanadas de humo, la vida en la periferia y la periferia de la vida no deseada.

Dimensión cero

Para cerrar la pinza, el jurado premió la cinemafotografía de Diego Isham, un talentoso artista visual con un portentoso portafolio de animación, videos musicales, fotografía y hasta diseño industrial. Diego fotografió la pieza experimental Dimensión cero, de Sunya Madrigal.

Si Luis Barragán entendía la arquitectura como una narrativa, donde cada muro, ángulo y textura es un párrafo que conduce a un desenlace, para Sunya es el tablado de la danza. Aquí, los bailarines descienden graciosamente de una escalera mientras una bailarina queda hecha de piedra en el vano de una ventana, como si se tratara de una figura decorativa.

La arquitectura limpia y de Origen (Omar y Hugo González Pérez) contrasta en fondo y forma con la coreografía de la Compañía de Danza Contemporánea (dirigida por Laura Martínez Ayala y Abdiel Villaseñor Talavera), creando así –por fuerza del contraste entre el concreto desnudo y los cuerpos en movimiento– una armonía pura, pura armonía. +


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