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El nuevo símbolo del poder: Entrevista a Brittany Kaiser

El nuevo símbolo del poder: Entrevista a Brittany Kaiser
06 de febrero de 2020
Yara Sánchez De la Barquera Vidal

Brittany Kaiser tiene poco más de treinta años, y durante la mayor parte de su vida pasó casi desapercibida. Ella era una de las muchas colaboradoras de la campaña presidencial de Barack Obama y, como resultado de sus labores, conoció a Alexander Nix, uno de los líderes de Cambridge Analytica. Nix le ofreció trabajo y ella se adentró en el lado oscuro de la propaganda y la acción política. Esta empresa compraba la información personal de los ciudadanos con un solo fin: clasificar a los individuos para “obligarlos” a tomar decisiones al momento de votar. Cambridge Analytica tenía los medios para derrotar a la democracia en el terreno de la democracia. No por casualidad, dos años antes de la victoria de Donald Trump, Nix estaba seguro de que su compañía iba a ganar las elecciones en Estados Unidos.

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En marzo de 2018, The GuardianThe Observer  y  The New York Times  publicaron que Cambridge Analytica poseía indebidamente los datos personales de 50 millones de usuarios de Facebook y que los utilizaba con fines políticos. El escándalo había comenzado y Brittany estaba en el ojo del huracán. Los periódicos de todo el mundo publicaron notas sobre el uso que se dio a la información personal en las campañas de Trump y del Brexit —entre otros casos— y, poco tiempo después, se estrenó el documental de Netflix sobre este asunto: Nada es privado (The Great Hack, en su título original). Además, Brittany escribió un libro esclarecedor: La dictadura de los datos.

Conversar con Brittany Kaiser es importante. Estas son sus palabras.

EL PODER DE LOS DATOS PERSONALES

“Cuando comencé a escribir La dictadura de los datos me di cuenta de la complejidad que tiene el paisaje digital en nuestros días: los datos personales de los ciudadanos son el activo más valioso en el planeta. Los gobiernos y las empresas luchan para poseer más y más información sobre la gente. Esto se ha convertido en una lucha de poder, pues ellos están comprando tu vida, tu atención y tu tiempo. Tus datos están a la venta al mejor postor, y fuerzas muy poderosas los utilizan para manipular nuestras vidas digitales y lograr que hagamos lo que quieren: comprar alguna mercancía o votar por cierto candidato. Cuando esto sucede, no te das cuenta de lo vulnerable que eres para ser manipulado hasta que miras hacia atrás; obviamente, la observación retrospectiva es de 20/20, y es por eso que escribir este libro fue una gran experiencia de aprendizaje: pude darme cuenta de lo ciega que estaba y lo sencillo que fue ser forzada a tomar un camino por personas más poderosas.

Sé que siempre podrán existir empresas como Cambridge Analytica o personas como Alexander Nix, esa es otra de las razones por las que escribí La dictadura de los datos, para crear conciencia, pues los datos no van a dejar de ser parte de nuestras vidas en ningún momento. En realidad, todos los días estamos produciendo datos en un número exponencialmente más grande que el día anterior; por eso creo que es tan importante hablar de esto. Necesitamos entender cómo vamos a gestionarlos, quién tiene el control sobre ellos y, por supuesto, quién es su dueño. Todo lo que quiero es que las empresas como Facebook se vuelvan más responsables y más transparentes, y nos digan qué datos están tomando de nosotros y dónde serán usados, y si no queremos que se usen de esa manera, deberíamos tener el derecho de decir que no, pero si estamos felices de compartir nuestros datos, también deberíamos compartir los beneficios. Estas compañías están ganando mucho dinero con nuestros datos y nosotros sólo obtenemos acceso gratuito a una plataforma.

La mayoría de las personas tienden a tomar decisiones rápidas y pueden ser persuadidas de alguna manera. Las redes sociales se abastecen de la información que generan, si las personas están constantemente dando clic, el proceso se vuelve adictivo y continúa forzándote a sentir de la manera como te sientes, mostrándote las publicaciones de otras personas que se parecen a ti y que también son demasiado sensibles.

Este es uno de los mayores problemas con las redes sociales en este momento: están promoviendo la negatividad en lugar de algo positivo y desvirtúan lo que originalmente estaban destinadas a ser. Por esta causa, los términos y las condiciones que nos ofrecen las empresas digitales están escritos con un solo fin: manipularte para que tomes las decisiones que no tomarías si entendieras completamente lo que estás aceptando, ¿cuándo fue la última vez que leíste los términos y condiciones al descargar una app? Esto lo hacen a propósito. Créeme, están ocultando todas las cosas de ese acuerdo tanto como les sea posible, pues quieren apropiarse de tus datos cuando lo deseen y usarlos para lo que sea. Este es un gran problema, la falta de transparencia. Esas compañías se han convertido en cleptocracias, pues literalmente te están robando para beneficiarse económicamente.

Piensa en el caso de Facebook cuando decidió que cualquier cosa que un político diga es de interés periodístico y, por lo tanto, no van a verificar esos anuncios. Es realmente aterrador pensar que los políticos o los anuncios pagados por los políticos pueden decir lo que quieran, y la mayoría de las personas nunca sabrán si realmente les mintieron con dolo. Además, en diferentes grupos nadie sabe lo que está viendo la persona a su lado, por lo tanto, es muy fácil ser manipulado en estos días.

Creo que en este momento es difícil pensar que la democracia está suficientemente protegida, que las elecciones son libres y justas. El uso de los datos personales ha cambiado las reglas del juego. En este momento estamos realmente en un punto de inflexión en el que tenemos que lograr que la legislación y la regulación sean correctas; necesitamos una tecnología más transparente y un público educado y consciente. Hasta que tengamos todo esto, la manipulación política es demasiado fácil, y puedes tener un mundo oscuro de intercambio de datos donde será muy difícil tener elecciones libres y justas.

En este sentido, lo que considero que es más peligroso es el hecho de que la mayoría de las personas desconocen cómo se usan sus datos y qué significa entrar a ciertas plataformas. Nunca dejarías que alguien entrara a tu oficina y pusiera una pila de contratos en una mesa para que llegues a la última página y firmarla sin leerla; pero eso es lo que hacemos todos los días mientras estamos en línea, en cada sitio web al que vas y aceptas cookies, firmas un contrato sin leerlo; cada vez que descargas una aplicación sin mirar los términos y condiciones, estás firmando un contrato sin leerlo. Y esto es realmente aterrador.

Por todos estos hechos inicié la campaña “Own your data”. Necesitamos crear una conciencia sobre el hecho de que nosotros, como productores del activo más valioso del mundo aún no tenemos acceso a las ganancias que genera. “Own your data” está enfocada en la transparencia, a saber a dónde van tus datos y en tener la opción de participar, o negarte a hacerlo. Históricamente, cuando personas poderosas de ciertos países van a otras naciones para robar sus recursos naturales pensamos que se trata de un hecho horripilante y que debe repararse; pero, en este momento, el activo más valioso en la Tierra nos está siendo robado todos los días y casi nadie se horroriza por esto. La cleptocracia debe frenarse.

Tener control sobre tus datos y tu privacidad debería ser un derecho humano fundamental. Para lograrlo debes ser dueño de tus datos como si fueran una de tus propiedades, ellos son un activo muy valioso que produces todos los días, y, ya sabes, si estoy produciendo datos en Facebook y me siento absolutamente cómodo con que esta plataforma tenga cierta propiedad sobre los datos que genero en su granja, está bien; pero también deberíamos de compartir las ganancias que se obtienen con ellos. Los datos personales forman parte de los derechos de propiedad. Esto sería algo muy parecido a lo que sucede con Airbnb: si vas a alquilar tu casa, las personas que van a ocuparla te dicen quiénes son, cuánto tiempo van a estar allí, para qué van a usarla, y acuerdas un precio y te pagan antes de entregar las llaves; esa es realmente la forma en que veo el futuro de la propiedad de los datos.

Después de todo lo que me ha pasado en los tribunales, en las instancias legislativas, con mi libro y en el documental de Netflix, creo que todos tenemos la oportunidad de cambiar el rumbo; nunca es demasiado tarde para actuar correctamente, y es fácil hacer una diferencia si decides preocuparte; puedes llamar a tus legisladores o puedes contarle a alguien sobre cómo puede protegerse en Internet, hay pequeñas cosas que puedes hacer todos los días. Creo que estamos llegando al punto crucial donde ya existe una conciencia pública y las personas están comenzando a preocuparse, un momento en el que los gobiernos también quieren proteger a sus ciudadanos; por esta razón, las empresas están comenzando a tomar decisiones éticas para ser más transparentes con sus consumidores. Creo que realmente estamos yendo en una mejor dirección”.+

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